martes, 23 de diciembre de 2014

La Física de Interstellar


Pocas películas han despertado tanto debate científico (y pseudocientífico) como esta, mérito que ya hay que reconocerle.
Tras ver con el alumnado esta película en el cine, que es donde procede por la calidad y tamaño de las escenas que se desarrollan durante el viaje por el Universo, he comprobado que hay multitud de críticas de toda índole. Son muchos los foros y periódicos que han dedicado parte de sus páginas a analizar este film, con su base científica, filosófica, y emocional. Sin embargo, hemos de recordar que una película, y menos de ciencia ficción, no es un documental y no se debe esperar el mismo rigor.
Interstellar, penetra con más valentía que otras similares como Contact en la física teórica, debido a ello ha suscitado tanta controversia. Agujeros negros, agujeros de gusano, horizonte de sucesos, dilataciones temporales, espacios de más de tres dimensiones espaciales…son conceptos que cobran realidad en el film. A pesar de que hay aspectos en los que se puede polemizar y discutir, no se debe dudar del rigor de Kip Thorne, gran físico teórico y experto en astrofísica y agujeros negros. Por ejemplo, es fácil escuchar o leer que no puede existir un planeta a la distancia que se plantea respecto al agujero negro, o que el protagonista no podría superar la frontera del horizonte de sucesos y seguir con vida. La cuestión es que, si se conoce al equipo asesor de la película y, en concreto, a Kip Thorne, sería recomendable ser más precavido en los juicios científicos. Los efectos de un agujero negro en sus inmediaciones, tanto gravitatorios como en distorsiones temporales, dependen de si es estático (Agujero Negro de Schawarzschild) o está en rotación (Agujero Negro de Kerr). Gargantúa es del segundo tipo, con lo que la dilatación temporal aumenta a distancias no tan cercanas como serian necesarias en un Agujero Negro estático con un efecto equivalente. Respecto al horizonte de sucesos, es cierto que las fuerzas de marea harían imposible que un ser humano atraviese dicho límite sin estirarse cruelmente hasta fallecer. Sin embargo, si profundizamos más en la física de agujeros negros, resulta que en un agujero negro supermasivo (Gargantúa lo es) puede ofrecer un radio crítico de supervivencia de cientos de miles de kilómetros. Aunque, en general, el tiempo máximo que un observador tarda en alcanzar la singularidad desde el Radio de Schwarzschild es de una fracción de segundo, para un agujero negro supermasivo de 1000 millones de masas solares este tiempo es de unos 25 minutos. Todo esto está muy bien explicado en el texto “Teoría de la Relatividad General”, de Bert Janssen (2008), en el capítulo sobre la solución de Schwarzschild.

A pesar de que son muchos los análisis que he leído sobre Interstellar, voy a detenerme en el más reciente (23 de Diciembre), publicado en El Mundo. Las consideraciones del autor del artículo (catedrático de física aplicada Antonio Ruiz de Elvira) son tendenciosas y prácticamente no reflexiona sobre la física de la película. El autor, como se puede leer en:
trivializa conceptos complejos pero no los analiza, como trataré de mostrar a continuación:

Que las matemáticas son un lenguaje de la física (o la naturaleza), es cierto. Es una conexión profunda sobre la que ya reflexionaron genios como Galileo o Einstein. Sin embargo, el autor matiza que estas no pueden extrapolarse a nada más que un lenguaje, afirmación simplista en sí misma, ya que si las matemáticas son el lenguaje de la Naturaleza, cabría preguntarse si hay un motivo o el Universo podría regirse por leyes no matematizables. ¿Es “real” el mundo matemático de Platón? Penrose ya señala en “El Camino a la Realidad” (2004) que la existencia matemática es diferente al resto, estableciendo tres mundos: el físico, el mental, y el matemático, además de reflexionar ampliamente sobre las misteriosas conexiones entre los tres. Por tanto, la sentencia sobre la banal superficialidad de las matemáticas como mero instrumento es una afirmación que apenas rasga la realidad a la que se refiere el autor. Esa realidad no es objeto de la física, ya que esta se ocupa de analizar observaciones, reproducir fenómenos y, especialmente, de hacer predicciones. Llamar a ello realidad, sea invertible o no, es extralimitar las propias capacidades humanas. Las observaciones dependen del observador, por lo que la realidad es invisible.

“Nadie ha sido capaz de medir nada de un agujero negro, por la sencilla razón de que nada puede salir del mismo” es otra afirmación excesivamente categórica que se puede diluir. ¿qué es medir? Obviamente, nadie ha penetrado en un agujero negro para comparar una determinada cantidad con su respectiva unidad de referencia. Los resultados científicos se basan el observaciones y desarrollos teóricos que ofrecen predicciones verificables aunque no se hagan mediciones in situ. Basándonos en que no se puede medir nada de un agujero negro porque nada puede salir, la propia existencia de estos sería cuestionable, ya que no se pueden ver por definición. Sin embargo, el autor, sí da por sentada su existencia implícitamente al hablar de ellos.

En cuanto a que es evidente que el tiempo transcurre de manera distinta dependiendo de cómo nos movamos, también es osado intelectualmente. Los antiguos ya decían que la evidencia no necesita demostración y, sin embargo, la consolidación teórica y experimental de la Relatividad Especial ha necesitado décadas de análisis y experimentos. Por no hablar de lo nada evidente que le resultó a Newton la relatividad del tiempo, quien tuvo que suponer un espacio y un tiempo absolutos para dar marco a sus ecuaciones basadas en la Relatividad Galileana. Einstein, en 1905, no solo dio estructura matemática a este conocimiento, como sostiene el autor, sino que interpretó correctamente las ecuaciones de Lorentz sobre el experimento de Michelson-Morley de 1887. Unificó las ideas de Mach sobre espacio y tiempo y llegó más lejos que Poincaré, quien se adelantó en parte a la relatividad einsteniana. El verdadero logro de Einstein fue interpretar los resultados y transformaciones de Lorentz correctamente, postulando que son el tiempo y el espacio en su concepto más fundamental quienes se modifican con la velocidad. Es muy recomendable la lectura de “Investigación y Ciencia” en su edición del 2º trimestre de 2005, en cuyo número se realiza un maravilloso análisis físico de 96 páginas que conmemoran el centenario de la Relatividad Restringida.
Por otra parte, la paradoja de los gemelos no es realmente un sencillo ejemplo de los efectos relativistas producidos por altas velocidades. Esa paradoja fue propuesta a Einstein como consecuencia inverosímil de su propia teoría (de ahí la denominación de paradoja). Lo que propone el experimento mental es que, como no hay movimientos absolutos ni sistemas de referencia privilegiados, ambos viajeros concluirían que es el otro hermano el que se desplaza y, por tanto, quien siente los efectos de dilatación temporal, con lo que ambos gemelos envejecerían menos que el otro en el momento del reencuentro, algo imposible. Al propio Einstein resolvió la paradoja, de la que existe solución en el marco de la Relatividad Especial y la Relatividad General. En cualquier caso, lo que el enunciado de la paradoja no plantea es que para hacer ese viaje especial de ida y vuelta son necesarias aceleraciones en varios tramos, lo que convertiría a uno de los gemelos en un observador no inercial y distinguible del otro (la aceleración, al contrario que la velocidad uniforme, sí es perceptible por quien la desarrolla, debido a los efectos de inercia).  Por tanto, el viajero que se marcha de la Tierra es el que envejece menos (a pesar de que el autor afirma que “ninguno”). Recordemos que la dilatación temporal quedó confirmada para la comunidad científica internacional en 1971, cuando Hafele y Keating pusieron relojes atómicos sincronizados en aviones durante más de 40 horas. El resultado fue que el reloj que permaneció en la Tierra dejó de marcar el mismo tiempo cuando se compararon los relojes tras el vuelo. Estas conclusiones pueden leerse en Science (1972).

Lo más curioso de este supuesto artículo de análisis de Interstellar es que parece más de opinión ligera que científico, ya que se exponen ideas sin demostración ni referencias pero con categoría subyacente de teorema, lo que puede influir negativamente en público no especializado.
Paradójicamente, aunque la Física no habla de lo que es real o no, el autor sí cita este término hasta 16 veces.


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